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¿Por qué hablar en inglés en el trabajo?

Mientras más avanza la interconexión y la multiculturalidad en los equipos de trabajo, más incorporamos palabras en inglés a nuestra conversación diaria.

Además de que muchos nuestros amigos o colaboradores consumen contenido en inglés o tienen que hablarlo en sus dinámicas laborales, y eso hace que muchas palabras o expresiones estén en la punta de la lengua.

Por supuesto, hay quienes se quejan y toman esto como un agravio al castellano. Sienten que si incorporan a su vocabulario diario palabras en inglés le quitan vida a su idioma de nacimiento. 

Esta discusión, además de ser fútil, está muy lejos de terminar porque los ambientes de trabajo —y más con la escalada del trabajo remoto—siguen mezclando los idiomas. Ya usamos con mucha frecuencia palabras como stories, cast, KPIs, lunch, break, fashion, red flag, goal, target y un larguísimo etcétera.

La pregunta es, ¿esta práctica está mejorando la comunicación o no?

Más allá de si es moda o si va en detrimento del castellano, para efectos de una comunicación eficiente lo que importa es si se está logrando el objetivo.

Imaginemos una conferencia de marketing donde escuchemos el equivalente en español de palabras o expresiones como landing page, call to action, cookie, email, test, link, inbound, premium o spam. Pasaríamos la mitad de la conferencia distraídos buscando dónde encaja cada palabra y su significado.

La generación importa

Tampoco podemos pasar por alto el elemento generacional. Los baby boomers son menos tolerantes con las palabras en inglés u otro idioma. Por el contrario, los millennials consumen tanto contenido en inglés que hay traducciones al español que consideran irrespetuosas y baratas.

Para saber si la comunicación será eficiente hay que tomar en cuenta a la audiencia. Nuestro compromiso siempre debe ser con aquellos que recibirán el mensaje porque allí es dónde esperamos que ocurra la acción.

Así que si eres de los que está a favor o de los que está en contra, solo piensa en la audiencia a la que te diriges para comunicarte de manera efectiva, ya no es una cuestión de un gusto personal, sino de lo que mejor funcione para entregar el mensaje.