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Convierta a un trabajador productivo en un gerente excepcional

Si te pidieran que mencionaras a algunos de tus mejores trabajadores, seguramente vendrían varios nombres a tu mente, pero, ¿eso significa que tienen las competencias para gerenciar? En muchas ocasiones ha ocurrido que al abrirse una vacante en un cargo gerencial ascienden a alguno de los mejores empleados del departamento, pero cuando el trabajador se consigue con los requerimientos que tiene el cargo en cuanto a liderazgo, descubre que no tiene las herramientas necesarias. 

Una empresa procesadora de trigo al norte de Argentina tenía un ingeniero de muy buen desempeño. Su labor consistía en supervisar el consumo de los suministros internos en uno de los turnos de la compañía y al tener algún tiempo en el cargo notó que los procesos de solicitud y despacho podían ser más eficientes. Recortó y simplificó la cadena de instrucciones lo que se tradujo en menos carga de trabajo y mejor uso del tiempo. Cuando su jefe vio los resultados consideró a este trabajador como un candidato para sustituir al gerente de operaciones que iba a ser trasladado a otra planta. Un año más tarde, este notable ingeniero estaba saliendo de la compañía de trigo porque carecía de las competencias de liderazgo necesarias para dirigir a todo el personal que tuvo a su cargo.

Jack Zenger y Joseph Folkman* han estudiado con detenimiento casos como el acabamos de contar y en un artículo reciente han enumerado seis características que debe tener un gerente para ser un gerente extraordinario.  

  1. Estar abierto a la retroalimentación y a los cambios personales. Una habilidad clave en los nuevos gerentes es tener disposición para solicitar y recibir retroalimentación de otros. Eso quiere decir que el empleado está esforzándose en crecer continuamente.
  2. Apoyar el desarrollo de otros. Un líder, independientemente de su lugar en la organización, está comprometido con la tarea de desarrollar a otros, tanto a sus pares como a sus supervisados. Un líder mediocre teme que otros crezcan, un gran líder quiere que todo a su alrededor florezca.
  3. Estar abierto a la innovación. El líder inspirador está abierto a la creatividad y es capaz de reconocer que la innovación no es lineal o rápidamente eficiente. Los líderes mediocres son esclavos de las estructuras y procesos.
  4. Comunicar bien. Ser eficiente en la comunicación es una habilidad que puede hacer de un gerente promedio, un gerente sobresaliente. Exponer las ideas de un modo interesante y cautivante puede suponer grandes beneficios personales y para todo el departamento.
  5. Tener buenas habilidades interpersonales. Este es un requisito indispensable en los gerentes efectivos. La inteligencia emocional es considerada hoy día como la habilidad esencial de un líder. Ser un gerente productivo no requiere tener habilidades interpersonales extraordinarias, pero sí es una característica de los grandes gerentes. 
  6. Respaldar los cambios en la organización. Mientras los gerentes promedio están centrados en sí mismos, un gran gerente está consciente de que la organización como un todo está por encima de su individualidad. 

Como vemos, los gerentes extraordinarios desarrollan habilidades que colocan el foco en las personas que están a su alrededor en lugar de tenerlo sobre sí mismo. Cada vez, y desde diferentes estudios, queda demostrado que perseguir los objetivos comunes, interesarse genuinamente en el equipo y darle prioridad a las relaciones influye directamente y de manera positiva en el rendimiento de las organizaciones. Si queremos que ese trabajador excepcional sea un gerente excepcional tenemos que ponerle empeño a su crecimiento como líder. Es un hecho, mejores líderes, mayores resultados. 

*Autores del libro Speed: How Leaders Accelerate Successful Execution (McGraw Hill, 2016).

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5 preguntas que te ayudarán a liberar peso

Imagínate una carreta tirada por un par de caballos. Si ves con detenimiento notarás que la carreta está muy cargada y que los animales están esforzándose para cumplir con la tarea. Como si fuera poco, en la medida que avanzan, el camino se empina hasta convertirse en una cuesta que parece imposible de subir. Es momento de tomar decisiones, y no pareciera que aumentar el número de caballos sea una opción. 

¿Qué te parece si liberas algo de carga?

Aquí te dejo 5 preguntas que te pueden ayudar a liberar peso:

1.¿Qué puedes vender, donar o regalar?

Somos acumuladores por naturaleza, nos apegamos a las cosas que logran tener algún significado y nos volvemos incapaces de deshacernos de ellas. Puede tratarse de una bicicleta que usabas hace 10 años pero también puede ser una cámara que te costó mucho comprar. La pregunta es, ¿necesitas eso en este momento o recapitalizarte puede ser una mejor idea? ¿Cuáles cosas tienes años sin usar? ¿A quién puedes hacerle un favor regalándole todo eso que ya no usas? No subestimes la posibilidad de que mantenerte apegado a cosas te hagan lento para moverte, menos ágil y pesado.

2. ¿A dónde te puedes mudar?

Quizás estás en las oficinas que siempre soñaste o ya las decoraste como querías, pero, ¿realmente necesitas todo ese espacio? Permíteme hacer una pregunta más difícil, ¿es inteligente que pagues por todo ese espacio? Recuerda que el estatus no paga tus cuentas y que hacer un downgrade temporal no significa caer en la pobreza.

3. ¿A quién tienes que pagarle?

Ya sé que este es un tema sensible, no conozco a nadie que disfrute despedir gente, pero cuando la cuesta se pone muy empinada hay que tomar decisiones difíciles. Aquí puedes hacerte varias preguntas: ¿Por cuál tipo de trabajo tienes que pagar? ¿Cuáles puestos puedes fusionar? ¿Cuáles responsabilidades/posiciones no van a ser productivas por un buen tiempo? ¿A quién puedes convertir en freelance?

4. ¿En qué eres realmente bueno?

Es difícil que volverte todero* te saque de la crisis pero ser el mejor en lo que haces te puede mantener a flote. He visto a emprendedores dedicarse a varias cosas inconexas entre sí para mantener el flujo de caja, incluso usando el mismo nombre para todo. Algo como una Agencia de Publicidad que vende sandwich y hamburguesas; o un taller mecánico que también instala sistemas de alarmas. No quiero ser antipático, pero haber vivido varias crisis de diferentes tipos me permite decirte esto: Rara vez esas medidas evitan el cierre definitivo.

5. ¿Qué deudas puedes pagar?

Una de las primeras medidas que debes tomar para afrontar una crisis es planear el manejo de las deudas, y puede ser que necesitas a alguien que te asesore para que tomes las mejores decisiones. Mientras haces eso, te adelanto: No asumas más deudas, comienza a pagar las deudas más pequeñas, dale la cara a tus acreedores y plantéales un plan de pago, evita vender activos para pagar deudas.

Después de haber leído estas preguntas y de reflexionar en sus respuestas, no lo dudes más y despójate de ese peso que probablemente, no te deje seguir hacia adelante.

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Promueve el cambio con estas dos preguntas

Cuando identificas que es necesario hacer cambios hazte estas dos preguntas.

Puedes saber que es momento de hacer cambios cuando asumes una nueva responsabilidad, una nueva posición de liderazgo o te incorporas a dirigir un proyecto que ya está andando. También es momento de hacer cambios cuando no estás obteniendo los resultados que esperas. Incluso cuando los resultados son buenos, pero quieres más.

Lo que ocurre generalmente es que nos sentamos con el equipo, hacemos una lista de las cosas que no están saliendo bien y caemos en una espiral infinita para definir los cambios que hay que hacer.

A veces cuesta definir las acciones que resuelven un problema porque:

  • No le atinan al problema.
  • Son soluciones temporales (paños calientes).
  • El equipo no está ganando a esa solución.
  • El problema es ambiguo o difícil de definir.

Situación hipotética: Está ocurriendo semana tras semana que al momento de grabar, el talento no sabe bien sus líneas o su speech. En las juntas de producción la coordinadora de casting dice que ella le envía al talento sus líneas con suficiente anticipación, el director de producción dice que se está respetando la pauta de ensayo que se agenda antes de las grabaciones y el talento solo pide disculpas por no haberlas aprendido prometiendo que no volverá a ocurrir.

La esperanza no es una estrategia así que hay que hacer algo para resolver este problema porque las grabaciones se están tomando más tiempo del programado y eso genera costos que están fuera del presupuesto.

Si tú estuvieras en una junta como esta, una manera de comenzar la discusión es preguntar —manteniendo una buena actitud para enfrentar todas las respuestas posibles —¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Problema: El talento no sabe sus líneas al momento de grabar. Primer ¿Por qué?: Porque dicen que no tienen tiempo en la semana para ensayar. Segundo ¿Por qué?: Porque tienen demasiadas pautas en la semana. Tercer ¿Por qué?: Porque están grabando los programas de backup de la temporada de vacaciones.

En este punto estaríamos más cerca de una solución que de continuar enojándonos semana tras semana.

Preguntas
Formula la pregunta, identifica el problema y obtendrás una solución

Cuando el equipo identifica un problema hay muchas más posibilidades de que el equipo aporte a la solución.

Lo siguiente que te recomiendo hacer es comenzar a explorar con tu equipo los ¿Qué pasaría si…?

-¿Qué pasaría si les damos menos líneas?

-¿Qué pasaría si grabamos menos programas por día pero grabamos el fin de semana?

-¿Qué pasaría si agendamos sesiones extra de ensayo?

-¿Qué pasaría si usamos el teleprompter?

Convierte tu junta para resolver problemas que enojan, en una junta para resolver problemas de una manera creativa donde todo el equipo participe y se sienta parte de la solución.

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Un pie en el presente y otro pie en el futuro

Hace un par de días un amigo me recordaba un principio del liderazgo muy importante, él me decía: “Cuando lideras tienes que tener un pie en el presente y un pie en el futuro”. Y si tú eres productor entonces esto tiene mucho sentido para ti también.

Cuando encaramos un proyecto estamos constantemente moviéndonos en el escenario del presente y el escenario del futuro. Nos hacemos preguntas como, ¿qué está listo hoy? ¿Qué necesito para mañana? De hecho, el tiempo es el gran elemento vinculante en las tres etapas fundamentales de una producción: Preproducción, Produccion, Postproducción; o también en el caso del preevento, evento, postevento. Como líder del proyecto estás durante todo el proceso pensando en la etapa en la que te encuentras en ese momento y en la que sigue.

El escenario planteado por la pandemia nos está llevando a revisar nuestros procesos de planificación y hace aún más vital y estratégico este asunto de tener un pie en el presente y otro en el futuro.

Un pie en el presente

Se ve así:

  • Revisar constantemente las noticias para conocer el estatus de la crisis.
  • Mantener contacto con colegas, empresas y proveedores.
  • Mantener contacto con empleados, socios, colaboradores.
  • Revisar qué están haciendo otras organizaciones o empresas del mismo ramo.
  • Mantener el dedo en el pulso de las finanzas.
  • Revisar métricas o estándares que indiquen si lo que haces está funcionando.

El riesgo de tener los dos pies en el presente es que el futuro va a llegar y te va a conseguir desprevenido. Todo a tu alrededor se va a haber movido y solo sentirás que te pasó una aplanadora por encima sin entender cómo ni cuándo. Estar enfocado solo en el presente es lo contrario a liderar a tu equipo porque liderar también se trata de ir más adelante y de ver primero.

Un pie en el futuro

Se ve así:

  • Ver y analizar pronósticos de la crisis.
  • Proyectar el comportamiento financiero de la organización o empresa.
  • Conversar con el equipo sobre sus expectativas ante el futuro.
  • Realizar encuestas sobre temas puntuales entre colegas, empleados, colaboradores para conocer sus expectativas sobre el futuro.
  • Plantearse diferentes hipótesis sobre cambios en el comportamiento del mercado, audiencias y tendencias.
  • Construir escenarios a corto, largo y mediano plazo sobre la viabilidad de las operaciones de la empresa u organización.
  • Tomar decisiones estructurales que impactarán el desempeño en el futuro.

El riesgo de tener los dos pies en el futuro es que el presente puede estar teniendo giros que no ves. Las personas pueden estar sintiendo los efectos de la crisis y cuando se acercan a sus líderes se consiguen con que están tan enfocados en el porvenir que no son empáticos con la dureza del presente. Tener los dos pies en el futuro hace que el presente te explote encima como una granada. También puede hacer que veas todo en el extremo optimista o en el extremo pesimista.

Mantener la mirada en ambos escenarios -presente y futuro- puede ser la diferencia entre superar la crisis o desaparecer.